LA RELIGIÓN…..DEL TEMOR AL TERROR.(Xomargo).
En todas las religiones
consolidadas, se recurre al temor para validar las directrices de los
dirigentes. Hay dos argumentos continuamente utilizados. El primero se refiere
a la obediencia y sumisión a los dirigentes terrenales que son los que tienen
hilo directo con el poder divino y tienen también la capacidad de perdonar las
desviaciones que el individuo tenga a lo largo de su pecadora vida. El segundo
argumento hace referencia a que la vida gozosa no está aquí, esa pertenece al
más allá y es eterna. Solo una vida de obediencia, sumisión y convergencia con
las directrices del dirigente, puede llevarte a conseguir la salvación. Es pues
un planteamiento perfecto para el que organiza. De ahí que según se van
cumpliendo años y aumenta la posibilidad del fin terrenal, el miedo aumenta, y
lo que era en principio temor, se convierte en los últimos años en terror, lo
que se aprovecha sibilinamente para la consolidación del status y la
continuidad del planteamiento.
Es curioso, sin embargo, observar cómo ha habido
personajes importantes en distintas religiones que han clamado contra esta
religión del temor-terror. Han presentado a un Dios distinto, probablemente el
que cada uno de nosotros llevamos dentro y que no es otro que la tendencia que
lleva al hombre bueno a actuar como tal y olvidarse de la parafernalia
religiosa terrenal que tanto daño ha hecho a lo largo de la historia.
Así, Rabia al –Adawiyya al- Qaysiyya (717-801 dc),
musulmana claro, sostuvo la idea de que Dios debe ser amado por sí mismo, y no
por simple temor. Un día se la vio por las calles de Basora con una antorcha en
una mano y un cántaro de agua en la otra y al preguntarle qué pretendía dijo:
“Quiero extinguir el fuego del infierno y quemar los premios del paraíso,
porque impiden el camino hacia Dios. Yo no quiero adorarlo por temor al
castigo, o por la promesa del premio, sino simplemente por el amor hacia él”.
Cuan parecido al “Soneto al Cristo crucificado” atribuido,
en lugar y fecha bien distinta, a Miguel
de Guevara, Santa Teresa y otros muchos, que comienza diciendo:
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido….
y que por su interés
reproducimos para su reflexión y también para su disfrute por la música.
No hay comentarios:
Publicar un comentario