16 de enero de 2014

LA RELIGIÓN…..DEL TEMOR AL TERROR.- Xomargo.



LA RELIGIÓN…..DEL TEMOR AL TERROR.(Xomargo).


En todas las religiones consolidadas, se recurre al temor para validar las directrices de los dirigentes. Hay dos argumentos continuamente utilizados. El primero se refiere a la obediencia y sumisión a los dirigentes terrenales que son los que tienen hilo directo con el poder divino y tienen también la capacidad de perdonar las desviaciones que el individuo tenga a lo largo de su pecadora vida. El segundo argumento hace referencia a que la vida gozosa no está aquí, esa pertenece al más allá y es eterna. Solo una vida de obediencia, sumisión y convergencia con las directrices del dirigente, puede llevarte a conseguir la salvación. Es pues un planteamiento perfecto para el que organiza. De ahí que según se van cumpliendo años y aumenta la posibilidad del fin terrenal, el miedo aumenta, y lo que era en principio temor, se convierte en los últimos años en terror, lo que se aprovecha sibilinamente para la consolidación del status y la continuidad del planteamiento.
            Es curioso, sin embargo, observar cómo ha habido personajes importantes en distintas religiones que han clamado contra esta religión del temor-terror. Han presentado a un Dios distinto, probablemente el que cada uno de nosotros llevamos dentro y que no es otro que la tendencia que lleva al hombre bueno a actuar como tal y olvidarse de la parafernalia religiosa terrenal que tanto daño ha hecho a lo largo de la historia.
            Así, Rabia al –Adawiyya al- Qaysiyya (717-801 dc), musulmana claro, sostuvo la idea de que Dios debe ser amado por sí mismo, y no por simple temor. Un día se la vio por las calles de Basora con una antorcha en una mano y un cántaro de agua en la otra y al preguntarle qué pretendía dijo: “Quiero extinguir el fuego del infierno y quemar los premios del paraíso, porque impiden el camino hacia Dios. Yo no quiero adorarlo por temor al castigo, o por la promesa del premio, sino simplemente por el amor hacia él”.
            Cuan parecido al “Soneto al Cristo crucificado” atribuido, en lugar y fecha bien distinta,  a Miguel de Guevara, Santa Teresa y otros muchos, que comienza diciendo:
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido….
y que por su interés reproducimos para su reflexión y también para su disfrute por la música.

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