3 de enero de 2014

004.- CUANDO QUIERES DECIR SÍ, PERO TU CUERPO DICE NO. Liz Tucker



CUANDO QUIERES DECIR SÍ, PERO TU CUERPO DICE NO.


Cuando tu cuerpo no logra seguir el ritmo de tu mente debido al estrés y al cansancio hay que buscar las causas del problema.

            Liz Tucker te ayudará a convertirte en detective de tu propio cuerpo para que puedas encontrar lo que está funcionando mal y adoptar los cambios necesarios para volver a la senda adecuada.

            A través de un sencillo programa de tres pasos, te muestra cómo controlar las causas del estrés. Reconocer las advertencias físicas y emocionales de la sobrecarga de trabajo y cambiar tu forma de pensar y percibir el mundo. Así podrás devolver la salud a tu cuerpo y conseguir que pueda seguirte en todo lo que te propones.





            Para que el cuerpo diga “sí” es preciso descubrir primero por qué ha dicho “no”.

            Pensamos únicamente en nuestras necesidades y no tenemos en cuenta que el cuerpo tiene una lista de exigencias propia.

            Una de las principales causas de la ansiedad es ser consciente de que algo va mal y no saber cómo cambiarlo.

            Algo que el cuerpo detesta son los excesos durante demasiado tiempo.

            La palabra estrés significa tensión. Un cuerpo sano está bien preparado para hacer frente a las tensiones. El agente que equilibra el organismo para la reacción de estrés es la relajación.

La vida consiste en enfrentarse a múltiples asuntos al mismo tiempo, algunos pequeños, pero continuos, y algunos grandes e inesperados.

LA ADRENALINA: Su misión es poner el cuerpo en alerta roja e inundarlo con la mayor cantidad de energía posible para que tenga el máximo de fuerza y capacidad intelectual. Un exceso de estimulaciones durante demasiado tiempo sin un descanso, es insostenible. La adrenalina se presenta al comienzo para ayudarnos a tomar una decisión rápida sobre la mejor manera de actuar. La INDECISIÓN produce una buena cantidad de estrés y ansiedad. Si te cuesta tomar decisiones, será útil que reconozcas que decidir no actuar o dejar para después la acción es también una posibilidad.

Estar inactivo no significa estar relajado. Un exceso de algo durante demasiado tiempo es lo único a lo que tu cuerpo necesita decir no.

La acción de compensación entre el potasio y el sodio. Estos dos minerales trabajan juntos en diversas funciones. Cuando se activa la reacción de estrés, la adrenalina se libra de todo el potasio sodio con el fin de elevar la tensión arterial. Esta mayor tensión arterial aumenta el nivel de energía. Si esto dura poco tiempo está muy bien, pero si se alarga, el exceso de sodio en ausencia de potasio lleva a la retención de líquido. El desequilibrio afecta no solo al corazón y los riñones, sino que altera todos los sistemas corporales.

Para mantener circulando la energía hemos de mantener en movimiento el ciclo de: TOMAR LA DECISIÓN, ACTUAR, VALORAR EL RESULTADO, RECIBIR LA RECOMPENSA Y DAR UN TIEMPO DE DESCANSO AL CUERPO. No se pueden experimentar resultados si nunca concluimos las cosas.

Si se tienen problemas emocionales, hacer todo lo posible por mejorar la salud física hace más fácil resolver esos problemas. De igual modo, un problema emocional continuado puede activar problemas de salud física. El nerviosismo constante debido a la inactividad y la indecisión te impide experimentar reacciones positivas. El equilibrio indicativo de buena salud procede  de mantener el cuerpo activo y estimulado, de darle tiempo para repararse y recuperarse y mantener racionales y positivos los métodos y actitudes para vivir. 

Has de tener en cuenta la salud a largo plazo y recelar de los alimentos que te producen alivio de corta duración. Los alimentos muy estimulantes pueden crear adicción por su capacidad de iniciar la estimulación. Los alimentos que solemos ansiar más son aquellos capaces de producir más cantidad de energía inmediata: cuanto mayor sea su contenido calórico, más fuerte será la oleada de energía y más rápida la satisfacción. Por eso nos gustan los alimentos ricos en azúcar y grasa, como el chocolate, el queso...Los alimentos muy estimulantes se convierten en “muletas” si los consumimos para remediar el bajón de energía causado por una sobreestimulación o para experimentar placer y satisfacción porque a nuestra vida le falta estimulación positiva.

Es necesario consumir los alimentos correctos, pero también es necesario generar un ambiente interno correcto para que el cuerpo utilice bien esos nutrientes. Una dieta sana no sirve de nada sola. Los mejores resultados vienen de combinarla con una forma sana de vivir.



CAMBIO DE MENTALIDAD.



Todos tenemos que experimentar y elegir qué dirección tomar en la vida. Este es el proceso que genera tantas inseguridades: todos empezamos a tener miedo de elegir mal. Cuando nos resulta difícil hacer un cambio, la causa suele ser el miedo a la decepción. Pero no podemos cambiar el pasado, sólo aprender de él. Vivir pensando en el pasado puede generar inseguridades. Sólo hay una cosa de la que podemos estar seguros en la vida, y ésa es el cambio. Si no tomamos la decisión de cambiar en el futuro, el cambio llegará y no habremos participado en él.

El motivo de que la vida sea complicada es que normalmente nos encontramos en muchas situaciones al mismo tiempo. Si eres capaz de fijar prioridades, tu vida se hará menos complicada.

Si queremos mejorar el grado de placer y satisfacción, la preparación es el secreto. Necesitamos experimentar, pero nos conviene hacerlo sin demasiadas consecuencias perjudiciales, y la preparación esmerada nos permite hacer precisamente eso. No puede hacerse todo de una vez, por lo tanto hay que trabajar con un sistema de prioridades.

Si reconocemos un problema en su origen podemos controlarlo y valorarlo de modo racional, y no  en torbellino emocional o físico. Trabajar con plazos no solo estimula a actuar, sino que también sirve para descubrir si esos actos dan resultado.

Negar que existe un problema suele ser más perjudicial que el problema inicial. La única manera de comenzar a mejorar es aceptando la realidad de la situación presente.

Es muy fácil caer en la trampa de suponer que porque a uno le gusta algo a todo el mundo le gustará.

El cerebro tiene dos tipos de memoria, la reciente y la remota. La memoria reciente contiene información del día a día: la memoria remota se ocupa de aquellas cosas que necesitamos saber. Es tarea del cerebro elegir la información que considera relevante para el momento presente, y el resto lo almacena para uso futuro. Sólo cuando cambias las prioridades aparece la nueva información. Tener la mente receptiva a lo que ocurre a tu alrededor. Cuanto más sepas, más fácil te será hacer frente a la realidad.

Los problemas de larga duración suelen resolverse si simplemente cambiamos de perspectiva. Si deseas cambiar tu vida tienes que hacer elecciones. Si confías en tu elección deberías sentir entusiasmo, no miedo. Si sientes miedo, quiere decir que algo todavía no está bien y necesitas esperar.

Los síntomas negativos como el dolor, el cansancio, los problemas de peso y la infelicidad se presentan para decirnos que hay un problema; ellos no son el problema. Si tratamos los síntomas como si fueran el problema, el éxito será limitado.

            El cuerpo acepta que lo ocurrido ha ocurrido y no puede hacer nada para cambiar el hecho. Si las cosas han ido mal prepárate para estar de mal humor y acéptalo como parte del proceso de recuperación. Esto va bien durante un tiempo corto. Las cuatro posibilidades son:

Hacerlo.

Dejarlo para después.

Delegarlo.

Desecharlo.

Clasificar las cosas según las cuatro posibilidades es un ejercicio mental muy útil. Para lograr objetivos es necesario fijar prioridades.

En resumen:

            Encara la realidad para alcanzar tus sueños.

            Abre la mente a la oportunidad.

            El conocimiento es poder: cuanto más sepas, con más claridad llegará la solución.

            Avanza a pasos pequeños.

            Acepta o cambia: aceptar la situación actual sirve para hacer cambios para mejorarla. Hay que tener cuidado de que las expectativas y aspiraciones no superen lo que es realmente posible.



            A muchas personas les cuesta cambiar porque saben que van a echarlo todo a rodar: puede que tu cesta esté llena de manzanas podridas, pero por lo menos estás familiarizado con su contenido. Cuando renunciamos a algo solemos experimentar sentimientos de pérdida.

Para superar la pérdida:

1.- Acéptala: acepta que esa fuente de placer o satisfacción ya no está.

2.- Encara las emociones que te produce esa pérdida: es de suponer que sentirás pena o dolor y rabia.

3.- Adáptate a la nueva situación: adapta tu vida para arreglártelas sin eso.

4.- Concéntrate en hacer cambios positivos: pon la mirada en cambiar tu futuro.



            Para tener verdadera confianza es necesario sentirse seguro. Hay una enorme diferencia entre comportarse con excesiva confianza y tener confianza en las propias capacidades. El exceso de confianza podría empeorar las cosas, mientras confiar en nosotros mismos sólo puede mejorar nuestra situación.

            Cuando conocemos a alguien presentamos una fachada. Si profundizamos en la relación, nos sentimos más seguros para revelar nuestro verdadero carácter, el cual incluye debilidades. Una buena relación se forja con el conocimiento y la aceptación de todas las características de una persona, no con el barniz que vemos al principio. Nos enamoramos de la imagen que esa persona presenta al principio, no de la persona que realmente es, y cuanto más lo conocemos menos atractiva nos resulta. Solo compensa ser uno mismo con los amigos y con las relaciones íntimas.

Para tener buenas posibilidades de éxito, es necesario reducir el factor miedo. Todo es cuestión de actitud. Existe un grupo de personas a las que no se puede ayudar. Se quejan de su estilo de vida, pero no quieren hacer nada al respecto. Hay que suponer que esa es su opción preferida porque no tienen ningún interés en cambiar. Hay dos buenos motivos para que resulte difícil cambiar. El primero es no saber cómo hacerlo, y el segundo es haber decidido no hacerlo. Es posible que alguien haga de su situación desdichada su opción preferida porque no ve otra opción que le sea más favorable. Es muy excepcional verse obligado a continuar en una situación que disgusta. ¿por qué, si somos tan desgraciados en una situación, seguimos en ella?.

           

            Inicia una conversación con una afirmación positiva o un elogio y comprueba el efecto.

            La vida es bastante difícil, de modo que el objetivo debe ser hacer las cosas lo más fáciles que sea posible. De eso va la evolución.



PLAN PARA EL ÉXITO.



1.- ¿Cómo llevar bien la reacción de estrés?



            La regla de oro para evitar estropear la salud y el bienestar es no hacer nada en exceso durante mucho tiempo.



2.- ¿Cómo favorecer la estimulación positiva?



            Busca las ventajas en todo lo que haces.

            Aprende de las decepciones.

            Compórtate de manera positiva.

            Pon tu energía en lo que verdaderamente importa.

            Dedica tiempo a divertirte y a no hacer nada.



3.- ¿Cómo incorporar la relajación en tu vida?



            Es esencial equilibrar la estimulación con la relajación. Maneras de relajarse:

                        Masaje.

                        Respiración profunda.

                        Visualización positiva: Se trata de pensar en algo placentero.

                        Dormir bien.

Las actividades que requieren poca actividad favorecen la relajación.



            El ejercicio nos ofrece una forma de actividad y nos mantiene en forma, pero solo si lo disfrutamos y tenemos el tiempo necesario para disfrutarlo. Si detestas ir al gimnasio, sólo aportarás más estrés a tu cuerpo..



            No es necesario, ni podemos, ser amigos de todo el mundo, pero no hemos de desvivirnos por atraernos antipatías; ser negativo sólo puede dar resultados negativos. Si te comportas de modo positivo y agradable, hay posibilidades de que te beneficies de los resultados.



            Una pequeña ansiedad, añadida a las demás ansiedades, todo junto equivale a una continuada cantidad de estrés negativo que impone un tremendo trabajo y agotamiento al cuerpo. Estas continuas ansiedades dominan nuestros procesos de pensamiento, por lo que nunca tenemos la cabeza despejada para pensar en cambios y mejoras importantes en la vida. Si queremos tener una vida mejor, hay que solucionar cualquier cosa que pueda impedírnoslo. Cuando descubras tus verdaderas prioridades en la vida, verás lo poco que necesitas para ser feliz.

            Si deseas decir SÍ y tu cuerpo dice NO, quiere decir que necesitas escuchar lo que te dice.

           

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