EL GRITO
SILENCIADO.
Ana Tortajada.
La
seda tiene el color de la lluvia y está bordada con primor. Al mirarla, parece
imposible que esa prenda hermosa sea símbolo de tanto dolor, pero ahí está el
burka, que distingue a las mujeres afganas como seres inferiores, indignos de
mirar el mundo cara a cara. Tras ese velo que aprisiona ojos y oídos navega la
rebeldía, pero también y sobre todo la voluntad de trabajar duro para remediar
la barbarie y recuperar la dignidad perdida.
Ana Tortajada y otras dos mujeres españolas quisieron conocer de cerca la realidad de ese pueblo que lleva demasiados años sufriendo los sinsentidos del integrismo talibán ante la mirada distraída de Occidente, y en el verano del 2000 se arriesgaron a un viaje que les llevaría primero a Peshawar, la ciudad pakistaní donde malviven la mayoría de los exiliados afganos, y luego a Kabul, capital de Afganistán y centro neurálgico del poder talibán.
Ana Tortajada y otras dos mujeres españolas quisieron conocer de cerca la realidad de ese pueblo que lleva demasiados años sufriendo los sinsentidos del integrismo talibán ante la mirada distraída de Occidente, y en el verano del 2000 se arriesgaron a un viaje que les llevaría primero a Peshawar, la ciudad pakistaní donde malviven la mayoría de los exiliados afganos, y luego a Kabul, capital de Afganistán y centro neurálgico del poder talibán.
En
el viaje de ida, Ana llevaba consigo la curiosidad de saber y las ganas de
visitar los centros clandestinos donde se hilvana la libertad. A la vuelta,
trajo el recuerdo de unas sonrisas tristes y un deber inaplazable: debía
contarlo todo, denunciando un régimen que tortura y mata en nombre de la
religión.
Así
nació “El grito silenciado”, un diario de viaje muy peculiar donde el espanto
se mezcla con el amor y el respeto por un pueblo que vive en el infierno, pero
sabe que entre los pliegues de un burka aún hay lugar para la esperanza.
·
Amarga es la paciencia, pero ¡cuantos más dulces
son sus frutos!
·
Los PASHTUN
han detentado el poder en Afganistán, casi sin interrupción. Los TAYIKOS
son descendientes de los antiguos persas.
·
Un río se hace gota a gota.
·
Si el agua ya cubre tu cabeza, tanto da una
braza como cien.
·
No hay nada de verdad insoportable. Asimilar el
dolor acercará a esa línea que hay que cruzar para crecer, para aprender. Salir
huyendo no sirve. Avanzar hacia lo insoportable nos descubre nuevos peldaños de
fortaleza, nos arranca del interior del capullo para convertirnos en mariposa.
·
El BURKA no es una cuestión de claustrofobia,
sino de pérdida de identidad: ya no eres nada, quedas excluida del mundo y de
la vida que está ahí fuera, al otro lado del burka.
·
El ISLAM , como cualquier religión de la tierra,
es solo una pauta de vida y de comportamiento cuyo objetivo original es realzar
la dignidad del ser humano y contribuir a crear una sociedad mejor. En el
Islam, como en el cristianismo, se han pervertido muchos de los principios
originales. En nombre de la religión se han perpetrado los mayores crímenes, se
ha manipulado a los pueblos y a las gentes. Se utiliza la religión para
justificar la represión.
·
Nadie puede llevar dos melones con una sola
mano.
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Elegir entre lo urgente y lo importante, términos
que a veces suelen confundirse.
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