14 de febrero de 2015

023.- EL ABANICO DE SEDA.- Lisa See.



En una remota provincia de China, las mujeres crearon hace siglos un lenguaje secreto para comunicarse libremente entre sí: el nu shu. Aisladas en sus casas y sometidas a la férrea autoridad masculina, el nu shu era su única vía de escape. Mediante sus mensajes, escritos o bordados en telas, abanicos y otros objetos, daban testimonio de un mundo tan sofisticado como implacable. El año 2.002, la autora de esta novela viajó a la provincia de Huan, cuna de esta milenaria escritura fonética, para estudiarla en profundidad. Su prolongada estancia le permitió recoger testimonios de mujeres que la conocían, así como de la última hablante de nu shu, la nonagenaria Yang Huanyi. A partir de aquellas investigaciones, Lisa See concibió esta conmovedora historia sobre la amistad entre dos mujeres, Lirio Blanco y Flor de Nieve.

            Como prueba de su buena estrella, la pequeña Lirio Blanco, hija de una humilde familia de campesinos, será hermanada con Flor de Nieve, de muy diferente ascendencia social. En una ceremonia ancestral, ambas se convierten en lootong –“mi otro yo”—o “alma gemela”--- un vínculo que perdurará toda la vida. Así pues, a lo largo de los años, Lirio Blanco y Flor de Nieve se comunicarán gracias a ese lenguaje secreto, compartiendo sus más íntimos pensamientos y emociones, y consolándose de las penalidades del matrimonio y la maternidad. El un shu las mantendrá unidas, hasta que un error de interpretación amenazará con truncar su profunda amistad.

            Escrita con la objetividad de un historiador y la pasión de un novelista, El abanico de seda es una ventana a un mundo asombroso, lejano y desconocido, un retrato vivo de la vida de unas mujeres extraordinarias que dejarán en el lector, sin duda, una impresión difícil de olvidar.




            Una verdadera dama debe eliminar la fealdad de su vida. La belleza solo se consigue a través del dolor. La paz solo se encuentra a través del sufrimiento.

            Los deberes de una esposa:” Obedece, obedece, obedece, y luego haz lo que quieras.”

            Cuando temes por tu vida no piensas en los demás. Sólo piensas en tus seres queridos, y quizá ni siquiera eso sea suficiente.

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